Capítulo XLVII.
“Electric Storm”
“Electric Storm”
*Tú*
Era una linda tarde, estábamos
en el jardín. En cada reunión familiar veíamos a los niños jugando. Rachell y
Jamie Mariam, las hijas de Joe y Chels, apenas podían caminar pero aun así
jugaban con el pequeño Jerry y Danna, la
hija de Brian y Dina, a la pelota.
La familia se estaba llenando de niños, mi hermano y Jane ya
estaban a la espera de uno, y Valerie y Mickey estaban planificando un
embarazo.
Pero por alguna razón yo no
había logrado quedar embarazada aun, desde hace varios días Nicholas se había
comportaba muy extraño, y sabía perfectamente que no era por problemas con sus
niveles de azúcar, ya que hace menos de una semana se había realizado los
exámenes y afortunadamente se encontraba bien.
Dina: Danna, no corras tanto.
– le dijo a su hija desde la mesa.
Tú: déjala, está jugando. –
dije riendo.
Chelsea: ya veremos a las
gemelas corriendo por el jardín dentro de poco.
Valerie: no les falta mucho,
ya caminan.
Chelsea: cuando Joe las deja
caminar.
Jane: cuando nazca Gabe, Jerry
tendrá con quien jugar.
Danielle: sí, mi niño necesita
un primito.
Valerie: Oye _________, ¿tú y
Nick aun no planean tener hijos?
Tú: eh… aun no.
No sabía que decir, volteé a
ver hacia el lugar donde estaban los chicos y vi a Nicholas, se veía contento,
tal vez una reunión con sus hermanos era lo que le hacía falta.
Todos se fueron cuando el
reloj casi pisaba las 10pm, recogí un poco la cocina y luego subí a la
habitación, Nicholas ya estaba ahí.
Tú: ¿quedaste con hambre? Quedó
un poco de…
Nick: no tengo hambre,
gracias. – dijo y entró al baño.
No le insistí, solo me puse mi
pijama y me acosté. Cuando Nick salió del baño se dirigió a la puerta.
Tú: ¿A dónde vas?
Nick: veré un poco de TV en la
sala, buenas noches. – dijo y salió.
Me sentía frustrada, si quería
saber que le pasaba a Nicholas, tenía que averiguarlo de una vez por todas, así
que aparté las sábanas, salí de la habitación y fui directo a la sala.
Nick: ¿pasa algo? – dijo al
verme.
Tú: no sé, dímelo tú.
Nick: ¿a qué te refieres?
Tú: ¿estás bravo conmigo o…?
Nick: por favor ___________,
no empieces. – dijo cansado.
Tú: entonces ¿por qué no
acabas con esto y me dices de una vez qué rayos te pasa?
Nick: no es nada.
Tú: ¿por qué esperas a que me
duerma para subir?
Él no respondió, y no me quedé
a esperar que lo hiciera, simplemente subí de nuevo.
Una lágrima recorrió mi
mejilla, “¿acaso había hecho algo mal?”
me pregunté una y otra vez, apenas llevábamos 6 meses de casados y él ya no
quería siquiera acercarse a mí en las noches, “¿cómo fue que cambió todo?” me decía a mí misma.
Después de dar tantas vueltas
en la cama logré dormir.
Cuando me desperté al día
siguiente Nicholas estaba ahí, no quise despertarlo, pues no quería discutir,
así que me fui a la fundación.
Tenía mi propio auto, no era
necesario esperar a que me llevara.
Letty: Hola ________. –
saludó.
Tú: Buenos días Letty.
Letty: ¿estás bien? – dijo un
poco preocupada.
Tú: sí, solo pasé una mala
noches, es todo. –sonreí.
Letty: bueno…
Tú: ¿qué toca hoy, Letty? -
pregunté rápidamente.
Letty: Nutrición. – dijo
leyendo unos papeles.
Tú: ¿de qué edades?
Letty: de 15 a 18.
Tú: bien, ¿ya hay pacientes?
Letty: sí, deben estar
sentados afuera de tu consultorio.
Tú: gracias Letty, nos vemos.
Fui a mi consultorio y comencé
a atender a mis pacientes, pero las horas volaron y no quería ir a casa, por lo
que decidí quedarme incluso después de que ya no faltaran mas adolescentes por
pasar.
Miraba por la ventana y veía
el jardín de la academia, cada vez había más niños, me encantaba verlos
felices, jugando y haciendo lo que aman.
Luego el sonido del teléfono
me despertó del trace en el que me encontraba.
-vía telefónica-
Tú: dime Letty.
Letty: el doctor Sergio está
aquí.
Tú: dile que pase.
Letty: como digas.
Tú: gracias.
-fin de la llamada-
Casi de inmediato Sergio toco
a mi puerta y luego entró.
Sergio: hola ________.
Tú: hola, ¿todo bien?
Sergio: sí, vine a traerte
este caso. – me entrego unos papeles. – creo que debes hablar con sus padres.
Tú: es Alan… - leí
cuidadosamente esos exámenes. – cielos, están muy altos sus niveles de azúcar.
Sergio: sugiero que utilice
omnipod.
Tú: por supuesto, la fundación
lo costeará.
Sergio: genial, pero sus
padres deben tener la charla de los cuidados, tengo entendido que tú eres quien
se encarga de eso.
Tú: sí, lo anotaré de una vez
en la agenda y le diré a Letty que los llame.
Sergio: _______ ¿estás bien?
Tú: sí, bueno, ahora un poco
preocupada por Alan, él es un buen chico.
Sergio: sí, pero me refería a
que te ves… triste.
Tú: no, es solo que pasé una
mala noche. – le dije lo mismo que a Letty.
Sergio: la vieja excusa de la
mala noche.
Tú: es en serio. – reí.
Sergio: ¿me aceptas un café?
Tú: no, gracias pero la verdad
es que…
Sergio: vamos, aunque sea un
panecillo del comedor.
Tú: está bien.
Acepté ir con Sergio, tal vez
así se pasaba el tiempo aun más rápido y llegaría a casa luego de la puesta del
sol, directo a la cama.
Conversamos un buen rato,
hasta pude reír un poco.
Tú: lo siento, pero ya debo
irme. – dije tomando mi bata y mi maletín.
Sergio: fue un gusto pasar un
rato contigo.
Tú: igual, adiós.
Conduje lo más lento que pude
a casa y tomé el camino más largo, puse la radio a todo volumen, ni siquiera
quería escuchar mis pensamientos, canté como una loca cada una de las canciones
de esa estación de radio, y así fue como una vez más la música hizo que me
desahogara un poco.
Entré a casa y Nicholas estaba
en la sala.
Nick: llegaste tarde.
Tú: esa era mi intención. –
dije sin siquiera mirarlo.
No me detuve, pero él sostuvo
mi brazo para obligarme a hacerlo.
Nick: tenemos que hablar.
Tú: ¿hablar? ¿Quieres hablar
Nicholas? He pasado todos estos días queriendo hablar contigo y es hoy cuando
quieres que hablemos, justo cuando no quiero hablar.
Zafé mi brazo de su mano y
subí las escaleras, entré a nuestra habitación y tiré mis cosas al piso, para
mi sorpresa, inmediatamente entró Nicholas.
Nick: ________...
Tú: escucha, no sé lo que te
pasa, no sé que hice para que estés tan distante, me haces pensar que no
quieres estar conmi…
Nick: no digas eso. – me
interrumpió.
Tú: cada vez que quiero hablar
contigo me evades, y el tema del bebé…
Nick: hemos hablado de eso
miles de veces, te dije que no es el momento.
Tú: ¿Cuál es el momento? Te
cuidas más que adolescente para evitar un embarazo.
Nick: ________, escucha…
Tú: si no querías esto, no me
hubieses ilusionado con esos temas cuando éramos novios, de esa manera hubiese
sabido que esperar de ti.
Nick: tú no entiendes.
Tú: ¡¿Cómo quieres que
entienda si nunca me explicas?!
Nick: baja la voz.
Tú: iré a dormir al cuarto de
huéspedes, estoy cansada.
Nick: ¿cansada? ¿De qué? ¿De
reírte con Sergio?
Tú: ¿qué?
Nick: no te hagas… los vi, muy
risueñitos riendo en el comedor.
Me acerqué a él tratando de
contener la calma.
Tú: escucha Nicholas, por lo
menos reía, y no estaba a punto de soltar una lágrima como ahora, adiós.
Salí de la habitación y fui
directo a la habitación vecina, no esperaba que Nicholas me siguiera, su
orgullo era casi tan grande como el mío, además, no quería escuchar otra
palabra de él.
Era típico en Nicholas querer
invertir el problema cuando él no tenía la razón, estaba casi segura que era
por eso por lo que Sergio había salido en nuestra discusión.
Quise leer un poco el libro
que me había obsequiado mi mamá hace unos meses, “Electric Storm” apenas leí una línea (“El amor
es una tormenta eléctrica de placer y dolor donde los truenos y los relámpagos
están chocando y golpeando con nosotros.”) y cerré el
libro nuevamente, mi concentración estaba por el suelo acompañando
a mis ánimos. Miré el techo alrededor de 2 horas antes de caer en un sueño no
tan profundo.
Me desperté al día siguiente
gracias a la alarma de mi celular, y en la mesita de noche vi una rosa y una
nota que decía “te amo” con la letra de Nicholas.
Bajé a la cocina por unas
tostadas antes de ir a trabajar.
Nick: buenos días. – dijo
sonriendo.
Tú: buenos días. – respondí
algo confusa.
Nick: ¿quieres café?
Tú: solo vine por una tostada,
ya me voy a la fundación.
Nick: ________. – se acercó a
mí.
Se acercó aun mas, no quería
caer de nuevo en su ternura, no después de lo de la noche anterior.
Tú: Nicholas, ¿creíste que con
una rosa me iba a contentar?
Nick: ¿puedes olvidarlo?
Tú: ni siquiera sé lo que
tengo que olvidar, porque según tú no pasa a nada.
Nick: perdóname de una vez
¿sí? no fue tu culpa, estaba un poco estresado, hemos estado escribiendo,
grabando, Jonas Enterprises me ha estado
consumiendo estos días, solo discúlpame.
Tú: ¿seguro solo era eso?
Nick: sí linda, no volverá a
pasar.
Tú: bueno, en ese caso…
gracias por la rosa.
Nick: ¿y la nota?
Tú: también te amo.
Nick: ven acá… - dijo y me
abrazó.
Tú: te aceptaré el café.
Nick: ¿luego quieres que te
lleve?
Tú: sí.
Capítulo XLVIII.
“Before the storm”
“Before the storm”
*Nick*
Sus deseos de tener un
bebé eran cada vez más grandes, y lo único que podía decirle era “no es el momento” pero ella tenía
razón, nunca sabremos cual será el momento, simplemente pasará, pero no pasaría
si seguía cuidándome de la manera en que lo hacía, _________ siempre me pedía una explicación y
tenía todo el derecho de hacerlo, pero siempre la evadía y sabía que esa
situación no iba a durar por más tiempo.
Tú: ¿no te imaginas a
un niño nuestro corriendo por el jardín? – dijo cuando estábamos en la cama.
Nick: si pero…
Tú: ¿Por qué me decías
que querías tener un ejército de hijos?
Nick: porque eso
quiero.
Tú: que tierno. – dijo
con sarcasmo y me dio la espalda.
La verdad no estábamos
peleando, y era un alivio, pero ya no podía seguir con eso, debía decirle lo
que pensaba, ella debía saber lo que me estaba comiendo por dentro, no podía
seguir torturándola, nada tenía que ver con “el
momento adecuado”, todo eso eran puras excusas y yo sabía que con eso no la
engañaba.
Nick: linda, siéntate.
Tú: es tarde Nicholas.
– dijo sin moverse.
Nick: lo sé, pero
quiero decirte algo.
Tú: está bien, dime. –
dijo al sentarse.
Nick: me encantaría
tener 2 ejércitos de niños.
Tú: ya no te creo
Nicholas. – dijo un poco deprimida.
Nick: y supongo que es
mi culpa el hecho de que no me creas. – tomé su mano.
Tú: supones bien.
Nick: ¿crees que no
quiero una niña que sea idéntica a ti?
Tú: no sé.
Nick: o un niño que
diga “papá, juguemos pelota”.
Tú: dímelo tú.
Nick: claro que quiero
_________, sería un idiota si no.
Tú: pero hay algo más
¿no?
Nick: sí, algo que me
perturba.
Tú: ¿me dirás qué es?
Nick: no quiero que
nuestros hijos sean como yo.
Tú: no entiendo.
Nick: vamos _________,
eres doctora, sabes a lo que me refiero.
Tú: Soy doctora, pero
no adivina o bruja.
Nick: no quiero que
hereden mi enfermedad.
Tú: dime que no es
cierto lo que estás diciendo. – dijo tapándose la cara con sus manos.
Nick: no quiero que
pasen por lo que yo pasé.
Tú: nuestros hijos
serán como Dios quiera que sean.
Nick: tú no entiendes
lo que es vivir con una enfermedad a la que solo puedes controlar, es una
enfermedad en la que un mínimo descuido te puede llevar a semanas en cama.
Tú: hablas como
si no supiera nada acerca de la diabetes.
Nick: no sabes lo que
es estar enfermo.
Tú: sí, si lo sé, he
pasado toda mi vida dependiendo de un inhalador.
Nick: lo tuyo es solo
asma.
Tú: ¿solo asma? – dijo
desconcertada.
Nick: no quise decirlo
así, es solo que…
Tú: ¿te has preguntado
alguna vez lo que se siente no poder respirar?
Nick: no…
Tú: no, eso
pensé.
Nick: no lo dije para
que te enojaras.
Tú: ¿sabes cuál sería
la diferencia entre tus hijos y tú?
Nick: no…
Tú: que te tendrán a
ti.
Nick: a ti también…
Tú: ¿eso crees? –
antes de que pudiera contestar se acostó y me dio su espalda de nuevo.
Nick: _______,
entiende…
Tú: ¿qué debo
entender?
Nick: es solo un
estúpido temor, lo sé.
Tú: llevas años
diciéndole a decenas de niños que no deben vivir reprimidos por la diabetes,
vives recordándoles que ellos tienen la enfermedad y que la enfermedad no los tiene a ellos, ¿ahora me dirás que solo
lo decías por decirlo?
Nick: no.
Tú: buenas noches.
Nick: sabes que te
amo.
Tú: genial, yo igual.
Nick: no lo digas así.
Tú: ya me dormí.
Nick: no – como pude
la volteé y de pronto me encontraba sobre ella. – dejemos que todo pase cuando
tenga que pasar, no planifiquemos nada, dejemos que el tiempo decida.
Tú: ¿quieres decir
que…?
Nick: quiero decir que
me preocuparé por mi presente y dejaré que el tiempo escriba una linda
historia.
Tú: odio discutir
contigo.
Nick: no más de lo que
yo odio. – sonreí.
Tú: entonces…
Nick: entonces dame un
beso, abrázame y durmamos.
Hizo lo que le pedí y
añadió una linda sonrisa, no tenia caso seguir ocultando mis pensamientos,
hablar era lo mejor que podía hacer y eso hice.
Sentí que solo cerré
los ojos por un momento y ya era sábado en la mañana.
Me levanté
cuidadosamente, quería sorprenderla con un rico desayuno, pero antes de salir
de la habitación, ella despertó.
Tú: ¿Nicholas?
Nick: Buenos días
linda.
Tú: buenos días. –
sonrió.
Me acerqué y me senté
en la cama, justo a su lado.
Nick: iba a preparar
desayuno.
Tú: te acompaño. –
apartó las sábanas.
Nick: de ninguna
manera, espérame aquí.
Tú: ¿seguro?
Nick: sí, espérame, te
traeré algo.
*Tú*
Nicholas no volvió
hasta al cabo de unos 20 minutos, y aproveché de hacer la cama en su ausencia.
Nick: listo. – entró
con una bandeja.
Tú: ¿qué hiciste? Huele
delicioso.
Nick: huevos revueltos,
se suponía que iban a ser estrellados, un ligero error.
Tú: está bien. – reí.
Nick: ¿qué quieres
hacer hoy?
Tú: tal vez quedarnos
todo el día en la cama. – dije encogiéndome de hombros.
Nick: yo pensé en
quedarnos todo el día en la cama y pasear en el parque en la tarde.
Tú: tu idea es mejor.
Nick: ojalá Elvis
estuviera con nosotros.
Tú: también lo
extraño, pero ya estaba muy cansado.
Nick: lo tuve desde
los 16.
Tú: lo sé. – dije un
poco deprimida.
Nick. Pero ya no
hablemos de él.
Tú: eh… ¿entonces
vamos al parque?
Nick: sí, podríamos
patinar.
Tú: sí. – dije
ansiosa. – hace tiempo que no lo hacemos.
Nick: eres tan
hermosa… - dijo de repente acariciando mi mejilla.
Tú: Nicholas, haces
que…
Nick: me encanta ver
tus mejillas coloradas. –me interrumpió.
Tú: me asustas, no sé
como lees mi mente. – reí.
Nick: yo tampoco, pero
es genial.
Tú: iré a llevar los
platos y…
Nick: no, yo los
llevo.
Tú: vamos te ayudaré
a…
Nick: no, yo los
lavo.- dijo rápidamente.
Tú: cielos, debo tener
un micrófono en la mente. – dije divertida.
*Nick*
Bajé y lave los platos
lo más rápido que pude y volví a la habitación.
Nick: regresé. – dije
al tirarme a la cama.
Tú: gracias por el
desayuno.
Nick: no necesitas
agradecer.
Tú: claro que sí.
Nick: solo dame un
beso.
Tú: ¿uno?
Nick: los que quieras.
Me acerqué y la besé
de la manera más tierna que encontré, acaricié sus mejillas mientras sus manos
entrelazaban mi cuello, ¿cómo podía transportarme a otro mundo tan fácilmente?
Tan solo con un beso de ella viajaba al infinito, tan solo con una caricia me
elevaba aun más alto y el aterrizaje se iba haciendo más duro cada vez que se
alejaba.
Nick: podría morir y
nacer de nuevo en tus labios.
Tú: podría hacer eso
miles de veces en los tuyos.
Nick: ¿por qué siempre
quieres ganarme?
Tú: porque… - tomó una
almohada y me golpeó. – siempre gano las World War III.
Nick: no lo creo.
–dije repitiendo su acción.
Era típico que ella
comenzara las guerras de almohadas.
Nick: ven acá… - ella
corría por toda la habitación.
Tú: ¿qué pasa
Nicholas? ¿Eres más lento ahora? – se burló.
Nick: no… de hecho soy
más veloz. – dije al atraparla.
Tú: Ni se te ocurra
hacerme cosquillas.
Nick: no me lo digas
así. –dije sin poder resistirme a su mirada.
Tú: ¿cómo? – peguntó con
el mismo tono seductor.
Nick: listo, perdí. –
la solté y me tiré a la cama de nuevo.
Tú: ¡Bien! – tomó
vuelo y se tiró justo encima de mí. – lo siento… ¿te lastimé?
Nick: estoy bien.
–sonreí.
Aunque antes éramos
jóvenes y los tiempos eran fáciles, dependía de nosotros que todo siguiera
igual, nada me hacía más feliz que saber que ahora podría abrazarla antes y
después de cada tormenta, porque como siempre decimos: “Un corazón no está completo sin aquel que
te abrece durante la tormenta”.
Capítulo XLIX.
“Stronger”
“Stronger”
*La familia tenía un
nuevo integrante, el pequeño Gabe ya había nacido, y tu hermano no podía estar
más feliz.
De nuevo eras tía y lo
que más querías era consentir al nuevo bebé, por lo que te escapaste con
Danielle una tarde para ir de compras.
*Tú*
Tú: me estoy
enamorando de cada prenda de bebé.
Danielle: creo que le
compraré mas de una cosas a Jerry.
Tú: iré a tu casa un
rato, si no hay problema, quiero pellizcar esos cachetes.
Danielle: genial, seguro
Jerry extraña a su tía.
Tú: Mira, para las
gemelas. – señalé unos vestidos.
Danielle: _______,
mejor salimos de aquí antes de que enloquezcas.
Tú: si, ya lo creo.
Paguemos esto.
Salimos de la tienda y
fuimos al bufete de mi hermano.
Tu hermano: _________,
no tenías que molestarte.
Tú: no es molestia,
Alex.
Tu hermano: se lo
mostraré a Jane en cuando llegue al apartamento.
Danielle: mándale
muchos saludos.
Tu hermano: con gusto
Dani.
*Nick*
Cuando llegue a casa
casi al atardecer ________ no estaba, pero no la esperé mucho.
Tú: hola Nicholas. –
dijo al entrar.
Nick: Hola linda, ¿qué
tal tu día?
Tú: un día tranquilo,
pasé por la oficina de Alex a llevarle un presente para Gabe y luego pasé a
visitar a Jerry. – desabrochó un poco mi corbata.
Nick: ¿Por qué no me
avisaste? Quiero verlo. – dije cangándola y elevando un poco sus pies del
suelo.
Tú: porque no lo
planeé, solo estuve unos minutos.
Nick: ¿quieres ir
mañana a New York?
Tú: si, claro. Pero
¿por qué?
Nick: ¿recuerdas que
le prometimos a Maya ir a ver su obra?
Tú: Oh Dios, lo había
olvidado, y ni siquiera la he llamado, debe odiarme.
Nick: Si te parece
bien iremos mañana, y así tendremos una excusa para pasear y disfrutar un
ambiente diferente.
Tú: sí, me encantaría.
Nick: ¿mañana en la
tarde está bien?
Tú. Perfecto, como
quieras. – sonrió.
Nick: entonces,
debemos hacer las maletas.
Subimos a nuestra habitación
y ella sacó un bolso pequeño y fue en ese momento cuando se me ocurrió una
idea.
Nick: eh… linda.
Tú: ¿sí?
Nick: ¿Cuántos días
quieres estar allá?
Tú: no sé… ¿por qué
preguntas?
Nick: ¿te gustaría
toda una semana?
Tú: por supuesto… - se
alegró. – pero debo informar a la fundación que no estaré.
Luego de hacer las
maletas bajamos a cenar, charlamos, pasamos una noche tranquila, ambos estábamos
ansiosos por ir a New York.
*Tú*
Al día siguiente en la
tarde abordamos un avión rumbo a mi ciudad favorita, después de Los Ángeles,
claro.
A pesar de ser una
ciudad tranquila, debido al lanzamiento del nuevo álbum de los Jonas Brothers
muchas personas se le acercaban a Nicholas pidiéndole un autógrafo o una foto.
Nick: gracias a ti. –
le dijo a una fan y esta se alejó. – vamos al apartamento. – me dijo sonriendo.
Fuimos al apartamento
que había comprado unos años atrás cuando protagonizó Les Miserables por quinta
vez en Broadway.
Había olvidado lo
hermoso que era y la grandiosa vista que tenía.
Tú: hace mucho que no
venía. – dije abriendo la ventana.
Nick: yo no tanto como
tú, pero me encanta este lugar.
Tú: sí, es mas fresco
que L.A.
Nick: oye, ¿qué te
parece si llamas a Maya?
Tú: buena idea.
Tomé mi teléfono y la
llamé, al segundo intento contestó.
-vía telefónica-
Maya: __________.
Tú: Hola May… ¿qué tal
todo?
Maya: genial, aunque
aun los estoy esperando.
Tú: la espera terminó.
Maya: ¿Qué quieres
decir?
Tú: nos vemos esta
noche.
Maya: ¿en serio? Qué buena noticia.
Tú: hay algo más…
Maya: ¿qué? Dime ya.
Tú: La madre de Nick
te mandó un tazón de guacamole.
Maya: oh mi Dios, es
el mejor guacamole del mundo, gracias.
Tú: por nada, entonces
te dejo y te vemos en la función.
Maya: adiós ________.
-fin de la llamada-
Nick: ¿se emocionó?
Tú: sabes como es ella
con el guacamole. - dije riendo.
Nick: ¿Qué tal si
paseamos un rato?
Tú: sí, genial.
*En la noche la
función de Maya fue asombrosa, Nick y tú estaban muy emocionados por ella,
luego de que todo había terminado fueron con ella al bowling y luego a cenar.
Cada día Nick tenía un
plan para divertirse juntos, pero el tiempo de estadía se había agotado y
volvieron a L.A ese domingo.
Otra semana pasó
velozmente y después de un agotador día de trabajo, ambos estaban en su hogar,
disfrutando de una fresca noche californiana.
*Nick*
Nick: toquemos un poco
en el piano.
Tú: ya va, ya va… -
dijo y corrió hasta el piano. – yo primero.
Nick: está bien. –
reí.
Tú: solo un pedazo, es
que me dieron ganas de tocarla.
Nick: ¿de quién es la
canción?
Tú: tuya, de hecho. –
rió.
Comenzó a tocar y supe
inmediatamente qué canción era, ella no cantó, solo la tocaba.
Tú: ¿la escribiste para
mí? – preguntó riendo.
Nick: puede ser. –
reí.
Tú: siempre supe que
era para mí.
Nick: ¿cómo? – me
sorprendí.
Tú: in the rose garden. (en el jardín de rosas)
Nick: ¿por
eso?
Tú: no, por
esto; “at the flower shop in town,
working hard just to survive”. (En la floristería de la ciudad, trabajando
duro para sobrevivir).
Nick: supe lo que paso
con tu familia, mis hermanos me habían dicho que casi pierden la tienda.
Tú: ¿qué hay de esta?
La melodía cambió
totalmente, y una vez más, reconocí la canción. Esta vez sí cantó.
I wanna know I’m not the only one around – quiero saber que no soy la
única aquí
Can you show me something deeper than I found? - ¿puedes mostrarme algo más profundo de lo que he encontrado?
Can you show me something deeper than I found? - ¿puedes mostrarme algo más profundo de lo que he encontrado?
I wanna know you’ll be with me – quiero saber que estarás conmigo
when everything around is falling down – cuando todo a mi alrededor caiga
when I finally get this feet back on the ground – cuando por fin tenga estos pies en el suelo.
when everything around is falling down – cuando todo a mi alrededor caiga
when I finally get this feet back on the ground – cuando por fin tenga estos pies en el suelo.
You’re making me stronger – me estás haciendo más fuerte
You’re making me stronger – me estás haciendo más fuerte
You’re making me stronger – me estás haciendo más fuerte
Than I’ve ever been now. – de lo que jamás he sido.
You’re making me stronger – me estás haciendo más fuerte
You’re making me stronger – me estás haciendo más fuerte
Than I’ve ever been now. – de lo que jamás he sido.
Nick: también era para
ti.
Tú: lo imaginé. – rió.
Nick: ninguna canción
estaría completa si tú no la inspiras.
Tú: eso... – me besó.
– es lo mas lindo… - me besó de nuevo. – que pueda escuchar.
Nick: tengo muchas
cosas linda que decirte.
Tú: ¿Qué tal si las
dices?
Nick: ¿Qué tal si
vamos a la cama? Te diré todo allá.
Tú: me… me parece bien,
¿pero no quieres tocar primero?
Nick: eh… - toqué una
tecla. – listo.
Tú: está bien. – rió –
vamos.
Subimos
a la habitación casi corriendo, a ella siempre le gustaba que la
persiguiera, continuó corriendo alrededor de la cama y cuando por fin la atrapé
caímos al suelo.
Nick: ¿te lastimaste?
Tú: no… ¿Qué hay de
esas cosas lindas que ibas a decirme? – contestó riendo.
Nick: te amo, eres la
mujer más bella del mundo y – la besé. – te amo.
Tú: eso si que fue
lindo.- dijo sin dejar de reí.
Nick: ¿tú no dirás
nada?
Tú: ¡también te amo! –
casi gritó.
Nick: y… - me puse
sobre ella - ¿qué quieres hacer?
Tú: exactamente lo que
estás pensando.
La besé, y no era como
las veces anteriores que iba perdiendo el control poco a poco, en realidad ya
lo había perdido desde que estábamos en la sala.
No tardé mucho en
quitarme la chaqueta, y mientras ella desabotonaba mi camisa me pregunté ¿Por
qué nos vestimos con tantas prendas? Al final solo era una pérdida de tiempo, nos
impedía ir al grano rápidamente.
Hice lo posible para
que nuestros labios no se separaran mientras la levantaba para acostarla en la
cama. Se me dificulto un poco quitar mi cinturón, pero después de luchar un
poco y controlar mis temblorosos dedos, lo logré.
Nuestras pieles ardían,
o al menos sentía que la de ella me quemaba, mis manos comenzaron a deslizarse
por todo su cuerpo mientras que sus manos inocentes solo jugaban con mi cabello
o simplemente rodeaban mi cuello.
Por fin pude
desabrochar ese brasier que lo único que hacía en ese momento era estorbar.
Su olor me volvía loco
y su piel me seguía quemando, me preguntaba si la hacía arder tanto como ella a
mí, quería que todo fuera perfecto, y la única manera de hacer el momento
perfecto era siendo tan sutil como la música a tempo medio, como una simple y
hermosa melodía que no necesitara rimas, solo muchos compases que duraran toda
la noche.