17 de mayo de 2012

Capítulo XXXII - Tu tiempo de soñar, tu tiempo de vivir.


Capítulo XXXII.
“Just in love”






*Nick*
Después de mi primera presentación debíamos esperar un par de días para la otra, solo esperaba que fuera tan increíble como la primera, pudimos reunir mucho dinero para los niños necesitados, muchos artistas colaboraron e hicieron de ese evento uno realmente especial.
__________ no pudo acompañarme, tenía que estar en intervenciones casi todos los días, todas las noches se ponía a repasar las notas que tomaba por que al día siguiente le hacían preguntas sobre lo que había visto.

Nick: ¿te falta mucho linda? – le pregunté desde el sofá mientras ella terminaba de leer.

Tú: no mucho.

Nick: ________ es la una de la mañana. Deberías descansar.

Tú: si, pero ya casi termino, anda tú.

Nick: no, te espero.

Tú: Nicholas, estás que te caes del sueño.

Nick: igual tú, pero no me iré sin ti.

Tú: bueno – dijo cerrando su libreta – vamos.

Nos acostamos y creo que de inmediato ambos nos quedamos dormidos. Seguía admirando su dedicación, a pesar que era viernes en la noche ella adelantaba todo lo que podía para el lunes siguiente.

*Días después*

*Joe*

Ya todo estaba bien con Chelsea, tuve que disculparme por mi escena exagerada de celos.

Chelsea: no me llevarás a la casa ¿cierto? – dijo mientras íbamos en el auto, después de recogerla en el trabajo.

Joe: ¿Cómo sabes?

Chelsea: tal vez porque tomaste un camino diferente, o porque tomaste un camino diferente.

Joe: muy graciosa – dije riendo.

Chelsea: no eres el único que puede hacer bromas.

Joe: claro que no.

Chelsea: ya, en serio ¿a dónde vamos?

Joe: a la galería.

Chelsea: dijiste que ya habías cerrado.

Joe: cuando lleguemos verás.

Chelsea: si, bueno, pondré música.

Joe: pon lo que quieras.

Chelsea: mira... – dijo cuando encontró un CD.

Joe: creí que lo tenía en mi habitación.

Chelsea: tengo tiempo que no lo escucho, lo pondré.

Joe: también tengo tiempo que no le escucho.

Chelsea: aunque sigue sonando en la radio.

Joe: mi madre mencionó algo de eso.

Chelsea: Girl listen to me.

“Girl you’re just running from the truth”

Joe: recuerdo cuando escribí esa canción.

Chelsea: igual yo...

“I’m scared of losing you”

Joe: ¿recuerdas cuando hice la gira aquí en USA?

Chelsea: ¿cómo olvidarla? Viaje a todos lados contigo.

Joe: bueno, esa fue la mejor parte.

“When I tell you I would never leave you”

Chelsea: si, me encantó.

“Do you hear what I said”

Joe: y cuando Kevin fue con nosotros y todos quedaron impresionados.

Chelsea: tenían tiempo que no lo veían en un escenario, creo que si hubieses seguido con las giras hubiese sido genial.

Joe: si, pero quería abrir la galería, ¿te imaginas si no la hubiese abierto?

Chelsea: todos ignorarían el talento que tiene mi Joe.

“Girl, I’m just in love with you”

Joe: además de eso, es lo que me gusta, la fotografía, no pararé de hacer música con mis hermanos.

Chelsea: lo sé, ni ellos.

Joe: ya casi llegamos.

Chelsea: sigo sin entender por qué vamos a la galería.

Joe: Girl I’m just in love with you.

Chelsea: Joe…

Joe: Do you hear what I said?

Chelsea: Joseph…

Joe: ¿qué?

Chelsea: dime.

Joe: ya llegamos.

Me bajé del auto y abrí su puerta.

Entramos a la galería, ella no tenía idea de lo que había preparado.

Chelsea: ¿ahora qué?

Joe: vamos a la terraza.

Chelsea: por...

Joe: ¿dejas que te sorprenda?

Chelsea: está bien – dijo riendo.

Subimos a la terraza, pude notar su cara de asombro cuando llegamos, había arreglado una cena para dos.

Una mesa con dos sillas estaba en el medio, arreglos florales por todas partes, y a nuestro alrededor el lindo paisaje nocturno de Los Ángeles.

Chelsea: Joe...

Joe: ven, siéntate. – tome su mano y la guié hasta su silla.

Ya la comida estaba lista, me había encargado de que el mejor sushi de la ciudad estuviera en nuestra mesa esa noche.

Chelsea: ¿por qué es todo esto?

Joe: creo que la canción que veníamos escuchando en el auto lo explica todo.

Chelsea: ¿la can...?

Joe: estoy enamorado de ti.

Chelsea: ...

Joe: ¿escuchaste lo que dije?

Chelsea: te amo, te amo. – dijo levantándose de la silla y me abrazó.

Joe: yo igual, o quizás mucho más.

Chelsea: no lo arruines Joe. – reímos.

Era típico que discutiéramos a ver cuál de los dos amaba más al otro, y nunca llegábamos a un acuerdo. Comimos, conversamos, disfrutamos de la hermosa vista que teníamos, a veces me quedaba callado, pero era su culpa, ¿Quién la autorizó para ser tan bella? Eso debía ser delito en algunos países.

Cuando terminamos de comer.

Joe: ven. – me levanté y extendí mi mano, ella la tomó y se paró.

Chelsea: gracias por esto.

Joe: gracias a ti, por estar en mi vida, por ser mi vida.

Chelsea: gracias a ti por amarme y dejarme amarte.

Joe: podemos jugar el juego de “gracias” y ganarte. – ella rió.

Chelsea: quieres ganar en todo.

Joe: mira, trata de conseguir una estrella fugaz.

Chelsea: ________ dice que aparecen cuando no las esperas. – dijo riendo.

Joe: ¿Qué pasa con ella y Nick? Mi hermano me dijo lo mismo hace tiempo.

Chelsea: pues no se – rió.

Joe: pero sigue viendo, sigue buscando.

Chelsea: a ver.

Ella miraba al cielo, yo la miraba a ella.

Chelsea: woow – dijo al ver un fuego artificial – Joe.

Joe: ahí va otro – dije cuando el cielo se llenaba de luces verdes.

Chelsea: que hermoso.

Joe: no tan hermoso como tú – el cielo se lleno de luces rojas.

Chelsea: ¿tú hiciste esto? – luces amarillas.

Joe: si, espero que te guste. – luces azules y verdes.

Chelsea: me encanta.

Joe: mira bien.

Después de otros fuegos artificiales más, salió uno enorme en forma de “I” “” “U”

Chelsea: Dios mío.

Quedó alrededor de 6 segundos en el cielo antes de desvanecerse.

Joe: ese era el últi...

No pude terminar la frase por que interrumpió mis palabras con un beso, la abracé y le correspondí, no podía estar más feliz, era imposible estarlo. Con ella a mi lado el mundo tenía sentido, no necesitaba nada más.


*Kevin*

Danielle: aun no sabemos si será niño o niña Kev. – me dijo mientras nos acostábamos.

Kevin: pero igual podemos salir mañana, y ver algunas cosas.

Danielle: creo que es muy pronto.

Kevin: no quiero que le falte nada.

Danielle: no le faltará nada, él o ella estará feliz de tener a un padre como tú.

Kevin: y una madre como tú.

Danielle: y nosotros de tener esta bendición, estoy tan ansiosa – dijo frotando su vientre.

Kevin: no te imaginas como estoy yo, no puedo esperar a ver su rostro.

Danielle: me imagino que en unos años le enseñaras a tocar guitarra.

Kevin: claro, me encantaría que ame la música de la misma manera que yo la amo.

Danielle: lo hará, lo lleva en la sangre.

Kevin: ¿entonces qué dices?

Danielle: ¿qué digo de qué?

Kevin: Dani, sobre ir a ver cosas de bebés.

Danielle: está bien, pero solo a ver Paul.

Kevin: si mi amor.

Danielle: entonces durmamos, para ir temprano.

Kevin: buenas noches, te amo.

Danielle: y yo a ti Kev. – me abrazó.

La felicidad no cabía en mi, ella me iba a dar el mejor regalo de todos, un hijo, un hijo de los dos, que traerá felicidad a nuestro hogar, a nuestra familia, me encantaba ver el apoyo de todos, no sabía cómo agradecerle a Dios tanta dicha.

*Nick*

Nick: nos vemos luego linda. – le dije cuando llegamos a la puerta de Grace.

Tú: adiós. – me tiró un beso y se fue.

Me di la vuelta para volver al apartamento, quedaba solo a dos cuadras.

Tú: ¡Nicholas! - Escuché que gritó tras de mí.

Me hizo señas para que me acercara, eso hice.

Nick: ¿pasó algo?

Tú: no, hoy solo tengo un congreso. ¿Quieres venir?

Nick: claro.

Tú: vamos.

Estuve con ella en la institución toda la tarde, antes de entrar al congreso de cirugía gastroduenal, esperamos un poco, me presentó a varios de sus compañeros, todos eran muy amables, luego entramos a lo que parecía un gran auditorio, yo no entendía nada de lo que decían los exponentes, pero ella estaba muy atenta, tomaba nota de todo, y ahí estaba yo, admirándola.

No sabía todo lo que podía pasar en una cirugía, a veces veía a _______ y ella reía, estaba al tanto de que yo no entendía nada, pero aun así a mí me parecía entretenido.

Era fascinante la seguridad con la que hablaban aquellos cirujanos, y sabía que algún día ________ iba a estar ahí, explicándole a cientos de estudiantes,  así la veía en un futuro, además de estar a mi lado, claro.

Ella no quería ser cirujana, pero para poder graduarse exigían aprobar un montón de materias, así que no había de otra, sin embargo, ________ disfrutaba de aquellas clases.

Había tenido muchas conversaciones con ella, y sabía que su más grande deseo era ser pediatra, además de montar su propio consultorio, quería ayudar en la fundación, y esa era una de las cosas que me hacían enamorarme más de ella.

Cuando todo había terminado, salimos de aquel auditorio, ________ me mostró el campus, caminamos por aquellos enormes jardines, cada vez recordaba algo de lo que alguno de los cirujanos había dicho y le preguntaba, ella me explicaba.

Tú: ... claro, además, así no se complicaría el paciente.

Nick: oh, ya veo.

Tú: espera... – dijo buscando algo en su bolso – creo que llegó un mensaje a mi teléfono.

Nick: ¿tú mamá?

Tú: no, es Dani – dijo riendo.

Nick: ¿está bien? ¿Qué te dijo?

Tú: más que bien, imagino. Mira lo que me envió.

El mensaje solo decía “El primer regalo de mi papá” y adjunto estaba una foto de una cuna, era muy linda, amarilla, grande. Posando junto a la cuna estaba mi hermano con su esposa, reflejando su felicidad en una gran sonrisa.

Tú: ¿no es bella?

Nick: si, seguro fue Kevin quien se apresuro.

Tú: bueno, nunca es temprano para consentir a tu bebé.

Nick: es cierto.

Seguimos caminando, pero esta vez tomamos el camino hacia el apartamento, caminamos lento, pasamos por una floristería que no habíamos visto, _______ recordó a la de su madre, eran parecidas, aunque la de L.A era más grande, entramos y compré una rosa, a ella le encantaban, a pesar de haber crecido viéndolas, siempre sonreía con cada rosa que le daba, decía que las más hermosas y las del mejor aroma eran las que yo le obsequiaba.

Llegamos al apartamento para la hora de la cena, estaba vez fue diferente, apartamos los muebles, estiramos una sábana en el suelo e hicimos un picnic en la sala.


Juntos hicimos pizza, teníamos tiempo que no comíamos eso. Luego, recogimos todo y nos fuimos a la habitación.


Estábamos hablando cuando de pronto ella comenzó una guerra de almohadas.


Nick: lo que quieres es una world war III.


Tú: tal vez – dijo riendo.


A pesar de ya estar acostados en la cama, salimos corriendo por toda la casa, ella no paraba de reír.


Soltó la almohada, trató de correr un poco más rápido pero la alcancé, la cargué y la llevé hasta el sillón, casi se ahogaba de la risa que le provocaban las cosquillas que le hacía.


Tú: ya, ya, ya Nicholas.


Nick: así aprenderás a no iniciar una guerra de almohadas sin avisar.


Tú: igual ganaste, me atrapaste.


Nick: no linda, tú ganaste.


Tú: bueno, gané. – dijo riendo.


Nick: si, ganaste un abrazo.


La abracé, ella comenzó a besar mis labios, si quería ganar una guerra solo tenía que hacer eso.


Nick: tranquila dulzura, soy diabético. – ella rió.


Ahora era mi turno, besé sus labios una y otra vez mientras ella se quedaba inmóvil.


Tú: tranquilo mi Nicholas, soy asmática.


Ambos reímos, no paramos de reír hasta casi la media noche, cada una de nuestras noches era mágica, llena de amor y risas.






Adelanto del próximo capítulo.




*Nick*

La llamada se cortó, comencé a correr, estaba asustado, no sabía que pensar, las calles nunca habían estado tan solas. ¿Por qué tenían que estar tan desoladas hoy?

*Tú*
Aun sentía una presión en mi pecho, cada vez que estaba a punto de quedarme dormida me sobresaltaba, Nicholas me abrazaba, eso me dio a entender que no dejó de cuidarme en toda la noche.


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