Capítulo XXXII.
“Just in love”
“Just in love”
*Nick*
Después de mi
primera presentación debíamos esperar un par de días para la otra, solo
esperaba que fuera tan increíble como la primera, pudimos reunir mucho dinero
para los niños necesitados, muchos artistas colaboraron e hicieron de ese
evento uno realmente especial.
__________ no pudo
acompañarme, tenía que estar en intervenciones casi todos los días, todas las
noches se ponía a repasar las notas que tomaba por que al día siguiente le
hacían preguntas sobre lo que había visto.
Nick: ¿te falta mucho linda? – le pregunté desde el sofá
mientras ella terminaba de leer.
Tú: no mucho.
Nick: ________ es
la una de la mañana. Deberías descansar.
Tú: si, pero ya
casi termino, anda tú.
Nick: no, te
espero.
Tú: Nicholas, estás
que te caes del sueño.
Nick: igual tú,
pero no me iré sin ti.
Tú: bueno – dijo
cerrando su libreta – vamos.
Nos acostamos y
creo que de inmediato ambos nos quedamos dormidos. Seguía admirando su
dedicación, a pesar que era viernes en la noche ella adelantaba todo lo que
podía para el lunes siguiente.
*Días después*
*Joe*
Ya todo estaba bien
con Chelsea, tuve que disculparme por mi escena exagerada de celos.
Chelsea: no me llevarás
a la casa ¿cierto? – dijo mientras íbamos en el auto, después de recogerla en
el trabajo.
Joe: ¿Cómo sabes?
Chelsea: tal vez
porque tomaste un camino diferente, o porque tomaste un camino diferente.
Joe: muy graciosa –
dije riendo.
Chelsea: no eres el
único que puede hacer bromas.
Joe: claro que no.
Chelsea: ya, en
serio ¿a dónde vamos?
Joe: a la galería.
Chelsea: dijiste
que ya habías cerrado.
Joe: cuando
lleguemos verás.
Chelsea: si, bueno,
pondré música.
Joe: pon lo que
quieras.
Chelsea: mira... –
dijo cuando encontró un CD.
Joe: creí que lo
tenía en mi habitación.
Chelsea: tengo
tiempo que no lo escucho, lo pondré.
Joe: también tengo
tiempo que no le escucho.
Chelsea: aunque
sigue sonando en la radio.
Joe: mi madre
mencionó algo de eso.
Chelsea: Girl listen to me.
“Girl you’re just
running from the truth”
Joe: recuerdo
cuando escribí esa canción.
Chelsea: igual yo...
“I’m scared of losing
you”
Joe: ¿recuerdas
cuando hice la gira aquí en USA?
Chelsea: ¿cómo
olvidarla? Viaje a todos lados contigo.
Joe: bueno, esa fue
la mejor parte.
“When I tell you I
would never leave you”
Chelsea: si, me encantó.
“Do you hear what I
said”
Joe: y cuando Kevin
fue con nosotros y todos quedaron impresionados.
Chelsea: tenían
tiempo que no lo veían en un escenario, creo que si hubieses seguido con las
giras hubiese sido genial.
Joe: si, pero
quería abrir la galería, ¿te imaginas si no la hubiese abierto?
Chelsea: todos
ignorarían el talento que tiene mi Joe.
“Girl, I’m just in
love with you”
Joe: además de eso,
es lo que me gusta, la fotografía, no pararé de hacer música con mis hermanos.
Chelsea: lo sé, ni
ellos.
Joe: ya casi
llegamos.
Chelsea: sigo sin
entender por qué vamos a la galería.
Joe: Girl I’m just in love with you.
Chelsea: Joe…
Joe: Do you hear what I said?
Chelsea: Joseph…
Joe: ¿qué?
Chelsea: dime.
Joe: ya llegamos.
Me bajé del auto y
abrí su puerta.
Entramos a la
galería, ella no tenía idea de lo que había preparado.
Chelsea: ¿ahora
qué?
Joe: vamos a la
terraza.
Chelsea: por...
Joe: ¿dejas que te
sorprenda?
Chelsea: está bien
– dijo riendo.
Subimos a la
terraza, pude notar su cara de asombro cuando llegamos, había arreglado una
cena para dos.
Una mesa con dos
sillas estaba en el medio, arreglos florales por todas partes, y a nuestro
alrededor el lindo paisaje nocturno de Los Ángeles.
Chelsea: Joe...
Joe: ven, siéntate.
– tome su mano y la guié hasta su silla.
Ya la comida estaba
lista, me había encargado de que el mejor sushi de la ciudad estuviera en
nuestra mesa esa noche.
Chelsea: ¿por qué
es todo esto?
Joe: creo que la
canción que veníamos escuchando en el auto lo explica todo.
Chelsea: ¿la
can...?
Joe: estoy
enamorado de ti.
Chelsea: ...
Joe: ¿escuchaste lo
que dije?
Chelsea: te amo, te
amo. – dijo levantándose de la silla y me abrazó.
Joe: yo igual, o
quizás mucho más.
Chelsea: no lo
arruines Joe. – reímos.
Era típico que
discutiéramos a ver cuál de los dos amaba más al otro, y nunca llegábamos a un
acuerdo. Comimos, conversamos, disfrutamos de la hermosa vista que teníamos, a
veces me quedaba callado, pero era su culpa, ¿Quién la autorizó para ser tan
bella? Eso debía ser delito en algunos países.
Cuando terminamos
de comer.
Joe: ven. – me
levanté y extendí mi mano, ella la tomó y se paró.
Chelsea: gracias
por esto.
Joe: gracias a ti,
por estar en mi vida, por ser mi vida.
Chelsea: gracias a
ti por amarme y dejarme amarte.
Joe: podemos jugar
el juego de “gracias” y ganarte. – ella rió.
Chelsea: quieres
ganar en todo.
Joe: mira, trata de
conseguir una estrella fugaz.
Chelsea: ________
dice que aparecen cuando no las esperas. – dijo riendo.
Joe: ¿Qué pasa con
ella y Nick? Mi hermano me dijo lo mismo hace tiempo.
Chelsea: pues no se
– rió.
Joe: pero sigue
viendo, sigue buscando.
Chelsea: a ver.
Ella miraba al
cielo, yo la miraba a ella.
Chelsea: woow – dijo
al ver un fuego artificial – Joe.
Joe: ahí va otro –
dije cuando el cielo se llenaba de luces verdes.
Chelsea: que
hermoso.
Joe: no tan hermoso
como tú – el cielo se lleno de luces rojas.
Chelsea: ¿tú
hiciste esto? – luces amarillas.
Joe: si, espero que
te guste. – luces azules y verdes.
Chelsea: me
encanta.
Joe: mira bien.
Después de otros
fuegos artificiales más, salió uno enorme en forma de “I” “♥” “U”
Chelsea: Dios mío.
Quedó alrededor de
6 segundos en el cielo antes de desvanecerse.
Joe: ese era el
últi...
No pude terminar la
frase por que interrumpió mis palabras con un beso, la abracé y le correspondí,
no podía estar más feliz, era imposible estarlo. Con ella a mi lado el mundo
tenía sentido, no necesitaba nada más.
*Kevin*
Danielle: aun no sabemos
si será niño o niña Kev. – me dijo mientras nos acostábamos.
Kevin: pero igual
podemos salir mañana, y ver algunas cosas.
Danielle: creo que
es muy pronto.
Kevin: no quiero
que le falte nada.
Danielle: no le
faltará nada, él o ella estará feliz de tener a un padre como tú.
Kevin: y una madre
como tú.
Danielle: y
nosotros de tener esta bendición, estoy tan ansiosa – dijo frotando su vientre.
Kevin: no te
imaginas como estoy yo, no puedo esperar a ver su rostro.
Danielle: me
imagino que en unos años le enseñaras a tocar guitarra.
Kevin: claro, me
encantaría que ame la música de la misma manera que yo la amo.
Danielle: lo hará,
lo lleva en la sangre.
Kevin: ¿entonces
qué dices?
Danielle: ¿qué digo
de qué?
Kevin: Dani, sobre
ir a ver cosas de bebés.
Danielle: está
bien, pero solo a ver Paul.
Kevin: si mi amor.
Danielle: entonces
durmamos, para ir temprano.
Kevin: buenas
noches, te amo.
Danielle: y yo a ti
Kev. – me abrazó.
La felicidad no
cabía en mi, ella me iba a dar el mejor regalo de todos, un hijo, un hijo de
los dos, que traerá felicidad a nuestro hogar, a nuestra familia, me encantaba
ver el apoyo de todos, no sabía cómo agradecerle a Dios tanta dicha.
*Nick*
Nick: nos vemos
luego linda. – le dije cuando llegamos a la puerta de Grace.
Tú: adiós. – me
tiró un beso y se fue.
Me di la vuelta
para volver al apartamento, quedaba solo a dos cuadras.
Tú: ¡Nicholas! -
Escuché que gritó tras de mí.
Me hizo señas para
que me acercara, eso hice.
Nick: ¿pasó algo?
Tú: no, hoy solo
tengo un congreso. ¿Quieres venir?
Nick: claro.
Tú: vamos.
Estuve con ella en
la institución toda la tarde, antes de entrar al congreso de cirugía
gastroduenal, esperamos un poco, me presentó a varios de sus compañeros, todos
eran muy amables, luego entramos a lo que parecía un gran auditorio, yo no
entendía nada de lo que decían los exponentes, pero ella estaba muy atenta,
tomaba nota de todo, y ahí estaba yo, admirándola.
No sabía todo lo
que podía pasar en una cirugía, a veces veía a _______ y ella reía, estaba al
tanto de que yo no entendía nada, pero aun así a mí me parecía entretenido.
Era fascinante la
seguridad con la que hablaban aquellos cirujanos, y sabía que algún día
________ iba a estar ahí, explicándole a cientos de estudiantes, así la veía en un futuro, además de estar a
mi lado, claro.
Ella no quería ser
cirujana, pero para poder graduarse exigían aprobar un montón de materias, así
que no había de otra, sin embargo, ________ disfrutaba de aquellas clases.
Había tenido muchas
conversaciones con ella, y sabía que su más grande deseo era ser pediatra,
además de montar su propio consultorio, quería ayudar en la fundación, y esa
era una de las cosas que me hacían enamorarme más de ella.
Cuando todo había
terminado, salimos de aquel auditorio, ________ me mostró el campus, caminamos
por aquellos enormes jardines, cada vez recordaba algo de lo que alguno de los
cirujanos había dicho y le preguntaba, ella me explicaba.
Tú: ... claro,
además, así no se complicaría el paciente.
Nick: oh, ya veo.
Tú: espera... –
dijo buscando algo en su bolso – creo que llegó un mensaje a mi teléfono.
Nick: ¿tú mamá?
Tú: no, es Dani –
dijo riendo.
Nick: ¿está bien?
¿Qué te dijo?
Tú: más que bien,
imagino. Mira lo que me envió.
El mensaje solo
decía “El primer regalo de mi papá” y
adjunto estaba una foto de una cuna, era muy linda, amarilla, grande. Posando junto a la cuna estaba mi hermano con su esposa, reflejando su felicidad en una
gran sonrisa.
Tú: ¿no es bella?
Nick: si, seguro
fue Kevin quien se apresuro.
Tú: bueno, nunca es
temprano para consentir a tu bebé.
Nick: es cierto.
Seguimos caminando,
pero esta vez tomamos el camino hacia el apartamento, caminamos lento, pasamos
por una floristería que no habíamos visto, _______ recordó a la de su madre,
eran parecidas, aunque la de L.A era más grande, entramos y compré una rosa, a
ella le encantaban, a pesar de haber crecido viéndolas, siempre sonreía con
cada rosa que le daba, decía que las más hermosas y las del mejor aroma eran
las que yo le obsequiaba.
Llegamos al
apartamento para la hora de la cena, estaba vez fue diferente, apartamos los
muebles, estiramos una sábana en el suelo e hicimos un picnic en la sala.
Juntos hicimos pizza, teníamos tiempo que no comíamos eso. Luego, recogimos todo y nos fuimos a la habitación.
Estábamos hablando cuando de pronto ella comenzó una guerra de almohadas.
Nick: lo que quieres es una world war III.
Tú: tal vez – dijo riendo.
A pesar de ya estar acostados en la cama, salimos corriendo por toda la casa, ella no paraba de reír.
Soltó la almohada, trató de correr un poco más rápido pero la alcancé, la cargué y la llevé hasta el sillón, casi se ahogaba de la risa que le provocaban las cosquillas que le hacía.
Tú: ya, ya, ya Nicholas.
Nick: así aprenderás a no iniciar una guerra de almohadas sin avisar.
Tú: igual ganaste, me atrapaste.
Nick: no linda, tú ganaste.
Tú: bueno, gané. – dijo riendo.
Nick: si, ganaste un abrazo.
La abracé, ella comenzó a besar mis labios, si quería ganar una guerra solo tenía que hacer eso.
Nick: tranquila dulzura, soy diabético. – ella rió.
Ahora era mi turno, besé sus labios una y otra vez mientras ella se quedaba inmóvil.
Tú: tranquilo mi Nicholas, soy asmática.
Ambos reímos, no paramos de reír hasta casi la media noche, cada una de nuestras noches era mágica, llena de amor y risas.
Adelanto del próximo capítulo.
*Nick*
La llamada se
cortó, comencé a correr, estaba asustado, no sabía que pensar, las calles nunca
habían estado tan solas. ¿Por qué tenían que estar tan desoladas hoy?
*Tú*
Aun sentía una
presión en mi pecho, cada vez que estaba a punto de quedarme dormida me
sobresaltaba, Nicholas me abrazaba, eso me dio a entender que no dejó de
cuidarme en toda la noche.

No hay comentarios:
Publicar un comentario