21 de junio de 2012

Capítulo XXXVII - Tu tiempo de soñar, tu tiempo de vivir.


Capítulo XXXVII.
“A dream is a wish your heart makes”






Me desperté temprano para no hacer esperar a Nicholas, ya tenía las maletas hechas así que solo necesitaba tomar una ducha y desayunar.

Pasaron un par de horas y ya me encontraba en el auto de Nicholas, Elvis también venía con nosotros.

Nick: tenía pensado traerte ayer pero, dijiste que querías compartir con todos así que hubiese sido egoísta de mi parte secuestrarte.

Tú: ahora entiendo por qué me preguntaste qué quería hacer.

Nick: pero nos divertimos ayer.

Tú: a mí me encanta estar así, como estábamos ayer…

Nick: ¿cómo?

Tú: Juntos, en familia. Es que, pasé mucho tiempo celebrando mis cumpleaños y las navidades solo con mis padres y mi hermano, luego murió mi padre y solo quedó una familia de 3. Yo no era muy sociable así que no llevaba amigos a casa.

Nick: pero ya no más linda.

Tú: no, y por eso me encanta cuando nos reunimos.

Nick: aun no somos una familia oficial pero, espero que lo seamos pronto.


*Nick*

Esa fue una indirecta que, a mi parecer, fue demasiado directa, ella sonrió y comenzó a ver por la ventanilla nuevamente, como acostumbraba a hacer.

En cada oportunidad que tenía la veía, este era uno de esos días en los que ella se comportaba como un imán que atraía mi mirada, aunque todos los días era así, este día tenía algo especial, esa sonrisa en su rostro que me hacia amarla mas, esos inocentes ojos que hacían que enloqueciera.

Llegamos a la casa, él día anterior me encargué de que todo lo necesario para dos días estuviera en el refrigerador, ella no se tenía que preocupar por nada, salvo pasarla bien.

Tú: quiero ir a la playa ya. – dijo como una niña.

Nick: pues, vamos.

Tú: espera un momento, iré a quitarme el vestido.

Quité mi camisa cuando ella entró a la habitación, la bermuda que tenía servía como traje de baño, así que yo o necesitaba quitarme nada. Fui a la cocina por un vaso de agua.

Tú: listo.

Volteé, la mujer más bella del mundo estaba ante mis ojos, agradecí infinitamente ya haber terminado de beber aquel vaso de agua, de lo contrario me habría ahogado con ella.

No llevaba ropa sobre su traje de baño, solo una pequeña falda en la parte de abajo, esas que las chicas utilizan en la playa.

Tú: ¿pasa algo?

Nick: no, vamos.

Tomó una pelota de voleibol, tomé su mano libre y llamé a Elvis para que nos siguiera, luego caminamos hacia la orilla de la playa.

Estando ahí, jugamos con mi perro y la pelota, luego, Elvis se cansó y decidió acostarse en la arena y no prestarnos atención, luego _________ y yo nos echamos un chapuzón. El agua estaba helada al principio, pero con un abrazo ese frío se esfumó.

Nick: el miércoles es la rueda de prensa ¿estás lista? –pregunté mientras ella me salpicaba con agua.

Tú: aun no sé lo que preguntarán.

Nick: nunca sabrás exactamente lo que preguntarán en una rueda de prensa.

Tú: eso me ayuda mucho Nicholas – dijo salpicando aun más agua.

Nick: bueno, te preguntarán sobre lo que ha pasado con el tratamiento, como ha evolucionado, los resultados, nadie mejor que tú para responder, has estado ahí conmigo durante todo el proceso.

Tú: ya veo, entonces será sencillo – dijo mostrando un poco mas de seguridad.

Nick: claro linda, yo sé que tú puedes.

Tú: ojalá el doctor Stevens no se hubiese ido de viaje.

Nick: si no se hubiese ido, seguro quisiera que estés con él para hablar sobre el tratamiento europeo.

Tú: es decir, que no tenía escapatoria – rió.

Nick: claro que no.

Tú: ya vamos Nicholas, Elvis se está inquietando.

Nick: debe tener hambre.


*Tú*

 Salimos del agua, yo no aguantaba el frío, Nicholas puso una toalla sobre mis hombros y nos dirigimos a la casa.

Cuando llegamos, él espero que tomara una ducha, luego hizo lo mismo.

Me quedé un rato sentada en el pórtico con Elvis, viendo un lindo atardecer, me sobresalté cuando Nicholas apareció detrás de mí.

Nick: no fue intencional – dijo riendo.

Tú: creo que sí.

Nick: claro que no. – me abrazo.

Tú: la primera vez que vinimos, éramos solo unos niños.

Nick: si, fue cuando Joe y Chelsea se hicieron novios.

Tú: si – reí - ¿cómo olvidar el gorro de policía de tu hermano?

Nick: aun lo tiene.

Tú ¿de veras?

Nick: si, dice que le trae suerte. – dijo encogiéndose de hombros.

Tú: qué tierno.

Duramos callados unos segundos, él acariciaba mi brazo mientras yo besaba su mejilla.

Nick: _________ - dijo de repente.

Tú: dime.

Nick: ¿por qué no me dijiste nada sobre aquella revista?

Sabía a qué revista se estaba refiriendo, pero no dije nada, solo callé y él habló de nuevo. Su tono de voz era suave, no estábamos peleando, él solo quería una respuesta concreta de por qué había decidido no decir nada.

Nick: ¿por qué no me dijiste que habías leído algo?

Tú: no quise darle importancia.

Nick: pero te molestaste, y eso me importa.

Tú: no quería entrar en discusión por chimes.

Nick: ¿Linda, sigues sin entender que me interesa lo que tú piensas?

Tú: ¿quieres saber qué pensé?

Nick: sí.

Tú: pues, pensé y pienso que ella solo quiere hacer que peleemos, que me moleste y me ponga celosa para que te alejes de mi.

Nick: ¿lo está logrando?

Tú: me molesta, y por más que quiera negarlo, sí me puse celosa.

Nick: eso quiere decir que me amas – dijo riendo.

Tú: claro que te amo…

Nick: no te imaginas como me puse cundo veía a los chicos de la playa viéndote.

Tú: ¿los surfistas?

Nick: si.

Tú: pero es ilógico, no los conozco y…

Nick: tampoco conozco a Sabrina, y ni siquiera sabemos si sus intenciones son realmente las que dices.

Tú: pe…

Nick: y sobre la revista, si estaba con ella frente a mi casa… - mis ojos se abrieron un poco más y lo miré, no esperaba eso.

Tú: ¿no era mentira eso?

Nick: se acercó para pedirme la hora – dijo encogiendo los hombros.

Tú: y habló con los periodistas.

Nick: si, pero a quien le importa, si tú sabes la verdad, es suficiente.

Tú: pe…

Nick: no quiero que guardes cualquier otra cosa solo por no querer discutir.

Tú: está bien – dije mientras él besaba mi frente.

Nick: ¿me lo prometes?

Tú: te lo prometo mi Nicholas.

Nick: bueno, vamos adentro. – se levantó y extendió su mano.


*Nick*

Entramos a la casa, ya no había televisor así que nos tocó divertirnos a la antigua, con juegos de mesa.

Jugamos UNO y ella ganó una y otra vez. Casi eran las 11:00pm y decidimos acostarnos.

Tú: no tengo a mi oso blanco esta noche, pero te tengo a ti – me dijo cuando me acosté a su lado.

Nick: ¿oso blanco? ¿todavía lo tienes? – pregunté con asombro.

Tú: claro ¿qué creías?

Nick: no sé, pero…

Tú: él me cuida todas las noches.

Nick: entonces lo entrené bien.

Tú: ¿entrenaste? – rió.

Nick: oh mira… 11:11 pide un deseo.

Tú: no quiero pedir deseos.

Nick: ¿por qué?

Tú: porque eres todo lo que deseo, no necesito nada más.

Nick: lo que acabas de decir afirma que mi sueño se cumplió.

Tú: ¿puedo saber cual era?

Nick: cada noche sueño ser todo lo que deseas.

Tú: los sueños son deseos del corazón.

Nick: ¿si?

Tú: si,  bueno, fue un verso que escribí una vez.

Nick: ¿me lo dices?

Tú: no lo recuerdo – dijo sonrojándose un poco.

Nick: aunque sea unas líneas.

Tú: bueno. Un sueño es un deseo de tu corazón, cuando te duermes en tus sueños pierdes el dolor, cualquiera que sea tu sueño, mantenlo, lucha y algún día tu arco iris se volverá una sonrisa verdadera. No importa si tu corazón está de  duelo, si sigues creyendo el sueño que deseas se hará realidad, un sueño es un deseo…

Nick: de tu corazón.

Terminé la frase por ella por que la había interrumpido con un beso, ella tenía un gran talento, todo lo que escribía era sutil, impecable y maravilloso, así como ella.




Adelanto del próximo capítulo.

Sabrina: hola tú.
Tú: mi nombre es __________ - dije tratando de no parecer irritada.
Sabrina: como sea.


Joe: nos casamos mañana mismo – le dije a Chelsea, estábamos en su casa.
Chelsea: ¿estás loco Joseph?
Joe: tal vez – dije riendo.



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